Orienteering a través de las callejuelas de Génova.

¿Habéis intentado alguna vez perderos por las callejuelas de una ciudad con una historia más grande que ella misma? Soberbia, dominante e incluso secreta, Génova ofrece rincones escondidos que pocos conocen, a veces ni los genoveses.

En colaboración con Outdoor Portofino, SLAM organizó un evento de orienteering entre los callejones de Génova. Los participantes fueron invitados a descubrir una ciudad extraordinaria, difícil de contar.

Mapas desnudos, preguntas a las que responder, puntos que encontrar. El orienteering rompe los esquemas para "obligarnos" a encontrar lo nuevo en cualquier forma, ya sea una calle, una plaza, una fuente.

El orienteering es más que una disciplina deportiva, es un momento de encuentro, una manera de descubrir o redescubrir el territorio con ojos diferentes. Cuando pedimos a los participantes que encontraran lugares ocultos, les forzamos incluso a abordar a quienes viven cotidianamente estos lugares. Obtener ayuda de los habitantes es una forma de interactuar y sentir Génova como sólo un genovés podría sentirla.
Orienteering a través de las callejuelas de Génova.
Orienteering a través de las callejuelas de Génova.
Esta disciplina no es una competición, sino un reto compuesto por revelaciones, paso a paso. El premio es el placer del descubrimiento de una ciudad mágica, fascinante, encantadora.

El orienteering por las callejuelas de Génova nos emocionó incluso a nosotros mismos, que conocemos esta ciudad desde siempre. Cada vez, un reto, cada vez, una sorpresa.

Piazza dell’Olivella, Campo Pisano, Spianata Castelletto… Génova tiene muchas caras: una plaza única, una callejuela que no se sabe dónde termina, un adoquinado hecho de cantos rodados donde cada piedra tiene una historia que contar. Como aquel hecho de pequeñas piedras blancas: lo descubrimos junto con nuestros participantes.

Aquí donde nació y creció Slam, el aroma del mar se encuentra en cada esquina. Génova conquista a primera vista, pero adentrarse en su territorio nos lleva a amarla aún más. Sin Génova, Slam no existiría. Le debemos mucho y ella sigue ofreciéndonos su rostro lleno de arrugas, una filigrana que cuenta siglos de historia.

Un orienteering para descubrirla entera no es suficiente, necesitaríamos muchos más. Sin embargo, en Génova uno se orienta siempre: ¡sólo hay que seguir el olor del mar!