Los faros han visto mucho

Los faros han visto mucho. Capturan horizontes siempre cambiantes y ven hasta donde alcanza la vista. Iluminan de luz propia el camino de los demás y van por el mar desde que vienen al mundo. Tienen pocas certezas, pero sí una por encima de todas: nacieron en Génova. Quien nace en Génova, como Slam, cuando ve la luz verde, ve el faro por excelencia. Ve la Linterna que desde el mar conduce a puerto seguro.

¿Y qué une el área urbana de Génova a su puerto? A esta pregunta responde el Festival Zones Portuaires, un evento internacional que, mediante visitas a lugares de trabajo, talleres, laboratorios, exposiciones, paseos en barco y espectáculos nos ilumina a todos sobre la conexión entre estos dos mundos. Crea un momento de encuentro e intercambio entre el área urbana y la que está más allá del cinturón aduanero. Hace que la gente descubra espacios poco conocidos y los abre al público para que comprenda lo que ocurre en un astillero, cómo funciona un dique seco, para qué se utilizan los silos.

Y este año lo hace también con la ayuda de los faros. Presentará una exposición dedicada a los fareros, imágenes sugestivas contadas con pensamientos y palabras. Historias de luz escritas en el mar, en las islas, en los rostros de las personas. Los faros del Alto Mar Tirreno son todos protagonistas, para homenajear a quienes ven el mar desde otra perspectiva. Elegimos uno de los muchos, que con su historia destacará por encima de todos.
Los faros han visto mucho
Los faros han visto mucho
Es el faro de San Venerio, el santo patrón de los faros, que desde la isla de Tino indica el Golfo dei Poeti. Una vez allí es instintivo mirar el cielo azul y dejar caer la vista sobre el punto más alto de la isla. Hemos venido por él, para conocerlo a él y a su gente, para estudiarlo y ver lo que ve: día y noche, con una mirada en rotación constante.

Pedimos al comandante de fragata, Stefano Gilli, jefe de los faros del Alto Tirreno, que nos cuente su primer encuentro cercano con un faro. Y le vuelve la sonrisa del niño que sufrió su embrujo. De allí nació su carrera y, mientras lo recuerda, sus ojos se iluminan. Sí, porque los faros son un poco como los amigos, a algunos los ves más, con otros casi nunca te encuentras. Pero sabes que siempre están ahí. Y ahí se quedan a iluminar cada noche.

De esta necesidad de seguridad nace Lumen: la colección de ropa náutica Slam que refleja la luz en condiciones de escasa visibilidad. Tejido de nylon revestido con microesferas de vidrio recubiertas con una lámina que captura los rayos de luz incluso en condiciones de escasa luminosidad. Porque la luz es todo, incluso cuando se refleja.

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